Textos

Prólogo libro Jam de escritura 2007/08 editado por Ramdon House Mondadori

Crónica de una improvisación en vivo

El jam de escritura nació con una idea simple y al mismo tiempo, extraña, la improvisación literaria en vivo de un escritor frene a sus lectores, ahora convertidos en lectores instantáneos y al mismo tiempo, público. Este punto es donde reside lo más interesante del evento, los textos son pensados, escritos y leídos en el mismo instante, en vivo. Esta momentaniedad es odiada por los autores por varios motivos: primero, no nacimos para ser estrellas de rock; segundo, no queremos mostrar nuestro material en crudo y tercero, detestamos que nos observen trabajar. Sin embargo, ninguno de los escritores que se sometieron a la experiencia se arrepintieron, por el contrario, todos estuvieron entre cuarenta minutos y una hora y media que les parecieron apenas segundos y todos quedaron entusiasmados por el tipo de adrenalina que les generó exponer su creación, y por lo que sintieron al escuchar al público-lector festejar o criticar una frase en vivo y la necesidad de estar siempre atento y de no escribir lo que sea.

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Hoy improvisan sus textos en vivo Emme y Nico Artusi, acompañados por Pedro De Matteis musicalizando y Caro Acosta en las ilustraciones…

Japón todavía es un país exótico para los occidentales, esa extrañeza hace que la cultura sea un imán, nos interesa, queremos conocer, queremos leer y nos insertamos en un mundo de extrañezas, donde el menor detalle hace un universo, donde todo nos resulta romántico, porque así deseamos sentirlo.

Pero la literatura Japonesa funciona como un círculo cerrado y auto suficiente. Un organismo perfecto donde nada falta, nada sobra.
El japón vive su propia sustancia y somos espectadores, de lujo. Lectores de obras maestras que se sumergen en la belleza, en el horror, en la guerra, en lo milenario….
Nos convertimos en lectores obligados del Monogatari, el ente que lo ve todo, que lo narra todo, como un panóptico oriental.
¿Nos vigila? ¿Nos sentimos vigilados?
¿Se sienten observados ahora?
Yo no, ¿alguien está leyendo?
Menos mal, pensé que estaba solo…
Somos intrépidos bajo la lluvia. Nos atacó la tormenta en medio de este verano. (continuar leyendo)

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Trenes. Trenes. Estación galáctica entre el mineral y un reloj inglés.
Bienvenidos al Jam de Escritura.Sonidos/líneas/historias cubrirán todo el espacio. Figuras saldrán de la pantalla, frases se escucharán al oído, pulsos en pies y manos (quizá alguno en cada punta del cabello).
—–Una noche. Un segundo después del aleteo, pájaros volaban entre copas de fresnos y sauces llorones. Aleteo, hombre ala: premier de una película de moda con 14 muertos y 36 heridos. Golpe. Golpe. Pum Pum. La nota roja se deleitaba. Hombre ala. Hombre murciélago. Y a cada aleteo, en la casa de junto, mientras en el cine arreciaban las balas, una niña soñaba con las alas de un avión. Enjambre. Abejas solares. La ciudad quedaba atrás. 14 muertos han dicho los periódicos. 14. Podrían ser más. Mientras tanto la niña se pregunta de dónde vendrán los autómatas. De dónde las constelaciones, las galaxias, los hombres ala, los hombres que vuelan por las líneas de una mano que dibuja y dibuja para trasladar la música a formas. (continuar leyendo)

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Hoy Julián Urman + Sagrado Sebakis
Musicaliza: Pedro De Matteis

Desde chico que tengo una gran necesidad de usar el baño publico, es un pequeño gusto que me doy a diario. No solo el baño publico, me cabe el baño de la gente que no conozco, ponele, el de mi nueva psicologa. Le digo: ¿me bancas un segundo que paso al baño? Así me meto, cierro la puerta y ahí si, hago la mía. Me encanta meterme en baños de otros, usarles el cepillo, si posta, es algo que… me puede. El tema es que yo vengo de una familia de clase media, expliquemos: A Marianito le regalaban una cartuchera de 3 pisos para ir a la escuela, la mía era de uno. A Marianito le regalaban la estación de playmobil, a mi me regalaban 4 pares de medias y 6 boxers, porque en los campos de concentración no había ropa interior limpia. (continuar leyendo)

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Hoy tenemos la presencia de dos escritores.
Empieza Ricardo Romero, que llegó primero, e Ignacio Molina.

Le damos un aplauso para que se acerque.

Todo tuyo.

Esto es raro.
Vamos.
Un dos tres, probando. GrrrrrrrrrrrrrrrrrrAghjj estoy afinando.
Ahora si, donde están los acentos,
Llamadme Ismael.Perá. Eso me suena de otro lado. Mejor así.
Cuando abrió la puerta de vidrios esmerilados, Erdosain se dio cuenta de que estaba perdido… Eso también me suena. Basta de chistes porque nadie se ríe.
Gracias por las risas a la izquierda. (continuar leyendo)

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Hasta ahora nadie había puesto imágenes. Y hasta ahora muy pocos habían contado una historia. La mayoría iba a la anécdota. Hoy estuve hablando con un plomero. Me dijo que me cobra 750 pesos por repararme el inodoro.
Un zarpado.
Pero es del oeste. Eso está bueno. En el oeste está el agite y también están los plomeros más caros. Me gusta su nombre. Daniel Sosa. Tiene pinta de padrino. Es igual a mi padrino.

Pero no hablemos de mí. Hablemos de mis ideas.
Hoy tengo ganas de separarme de vos. Eso le dije. Bah, antes de decírselo, lo pensé. Mucho. Hoy tengo ganas de separarme de vos… y no verte más. Tenés mis cosas guardadas en todos los rincones de la casa. Tenés fotos mías en todas las carpetas de tu computadora. Tenés un montón de ideas de cómo van a ser nuestros hijos. Y yo no. A mí me tildan cosas como caminar por Tucumán y Junín y esquivar linyeras. Que duermen. Hay linyeras que duermen y otros que hablan. ¿Nunca les pasó? ¿Que les hable un linyera? Prueben. Porque está intenso. (continuar leyendo)

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Año 2007

José María Brindisi
1º de Agosto La sede
Musicalizó: Matías Capelli
Historias cercanas, la congoja de una pérdida.

Mi padre me contaba, una y otra vez, la muerte de Hemingway. Me la contaba en detalle: las horas previas, la escopeta mal o bien cargada, el trago medio vacío o medio lleno, la mirada perdida o a punto de cerrarse. Me lo contaba como si en algún punto lo disfrutara, o tuviese la capacidad de revivirlo. Y juntos imaginábamos esa mañana, o esa noche, ese instante: el momento en que el disparo destroza y mancha y pervierte el rostro para siempre. (continuar leyendo)

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